Me gustaría tenerlo tan claro como tú. Y decirte que te quiero, o que te odio, o que me eres indiferente...pero no puedo. Se que no te quiero, se que no te odio y se que aún formas parte de mí. Cuando te miro me acuerdo de las mariposas en el estómago y del calor que subía por mi cuerpo cuando te acercabas. Me acuerdo también de los hoteles donde quemabamos los minutos, las horas y los días, de como se nos escapaba el tiempo juntos. De como desaparecía todo cuando me mirabas a los ojos. Y sobretodo recuerdo tu mano cogiendo la mía, dandome calor en la cafetería de la estación, aquel primer día, cuando nos conocimos... Ahora lo siento todo tan lejano que me parece la historia de otros...una película vista hace años...Y aunque por la noche siento tu cuerpo junto al mío entre las sábanas, y oigo tu respiración en mi oido, aunque te entrego mi cuerpo con ganas y disfruto con tus caricias, ya no hay nada de aquello. Ya no eres aquel que yo deseaba. Sólo queda cariño y sexo. Comodidad, conformismo, costumbre...¿Dónde está el amor? No se si tú lo conserves aún...pero yo creo que lo perdí en el viaje y no me veo con fuerzas de volver a por él.